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Mª Isabel Beltrán Margarit - Médico Nutricionista

comportamiento y emociones

El PLACER DE CAMBIAR

    Cada vez es mayor el número de personas que quieren mejorar su salud, motivadas a veces por un malestar físico, otras para prevenir enfermedades con el paso de los años y muchas simplemente para sentirse mejor. Todas consultan y prueban nuevos productos y nuevas técnicas, tanto en el ámbito estrictamente médico como dentro de una propuestas alternativa (productos naturales, colores, acupuntura, masajes...) pero parece ser que no todas lo consiguen mas allá de que las técnicas aparentemente deberían resolver el problema. El dolor se hace crónico, los kilos van en aumento y los problemas digestivos reaparecen periódicamente, así como la dificultad para descansar correctamente, por poner algunos ejemplos.

 

        ¿Qué es lo que hace cambiar a las personas? ¿por qué intentar mejorar se convierte en un viaje constante entre supuestos expertos y recursos sin una garantía de éxito en la búsqueda del cambio ? la respuesta no es simple pero tal vez vaya orientada a preguntarnos sobre la realidad de la persona, del paciente que consulta. ¿en qué momento se encuentra?¿qué es exactamente lo que busca? ¿está esta persona realmente preparada para asumir lo que implica “mejorar”, “cambiar”?¿qué sabe de sí misma y de su “enfermedad” o “síntoma”? Hacer una batería de preguntas de este estilo tampoco sería oportuno indiscriminadamente ya que la respuesta a veces es desconocida para la persona, al igual que los efectos que en ella pueda producir. Podría ser peor el efecto que el problema que ya le ha llevado a pedir consejo o ayuda.

 

   Prochaska  y DiClemente elaboraron un modelo útil para entender cómo se produce el cambio. Se trata de conocernos un poco más. Desde que empezamos  a pensar en que hemos de cambiar algo hasta que realmente es posible el cambio, dar el paso y que dure o sea definitivo, hay diferentes momentos, hay todo un proceso interno simplificado en varias fases.

 
  • Indiferencia o precontemplación: fase en la que no se valora como un problema ni como una necesidad el cambiar, pero por algún motivo se hace la consulta. Es ese : ...debería adelgazar pero no importa... o ...debería dejar de fumar pero me gusta..... Suelen acudir o probar remedios por indicación de un amigo o familiar o motivados por algún anuncio milagroso, pero no por algo “interno” demasiado evidente.
  • Reflexión o contemplación: en la que se suele decir: tal vez pueda hacer algo de dieta pero.....
  • Determinación: momento en el que uno decide por ejemplo:..está bien, caminaré un poco más...o haré algún extra menos.....Estamos mas cerca de algún cambio real.
  • Acción: en esta fase la persona se implica un poco más aunque con cierta resistencia.... me cuesta hacer dieta pero la sigo.....o...hago algo mas de deporte pero me canso un poco...
  • Mantenimiento: la persona suele decir: ...me encuentro bien haciendo dieta...o ... me gusta hacer más actividad física...
  • Recaída: esta fase es posible que reaparezca en cualquier momento y hay que tenerla presente como algo “normal” en cualquier proceso de cambio. Que la persona confíe en que eso no quiere decir fracaso, sino que es algo habitual..da mucha mas confianza en uno mismo... sería como dar un pequeño paso hacia atrás para poder seguir adelante
 
 

Todas estas fases tienen una dimensión temporal...casi el 85% del tiempo que se precisa para cambiar algo en nuestra vida se mueve entre las fases de indiferencia y acción, fases en las que realmente sólo se mueven cosas pero no instauran un cambio. Hay que seguir lentamente hasta llegar a conseguirlo pero no como una obligación si no como algo que nos va a producir un placer, un bienestar personal subjetivo y objetivo, que además lo notaremos y se verá.

según en qué momento nos encontremos el tipo de ayuda que puede servirnos también debe ser diferente:


 De alguna manera, frente a cualquier necesidad de cambio, deberíamos tener en cuenta las vivencias de la persona, su conocimiento de si misma y de lo que le pasa  y con ello intentar conseguir acuerdos entre la persona y el experto consultado (médicos, dietistas, naturistas...) estando así frente a una situación más realista que teórica. Con ello el cambio tal vez sí sería mas accesible.